Origen y evolución de los Derechos Humanos.

INTRODUCCIÓN

El 19 de diciembre de 1948 se firmó la Declaración Universal de Derechos Humanos en la Organización de las Naciones Unidas, ONU. Desde entonces los debates en torno a este tema no han cesado. ¿Cómo garantizar realidades y sociedades más justas a las personas, colectivos y pueblos? Si bien, en el debate se enfrentan distintos paradigmas; la tradición liberal es la doctrina hegemónica. La doctrina liberal parte de una visión estática y legalista de los derechos; y así, pretende imponerse como verdad universal aplicable a todos los pueblos. 

Las  controversias en materia de Derechos Humanos se dan simultaneamente en dos sentidos que representan intereses contrapuestos. Para verlo más claramente se puede estudiar a los conflictos desde sus tres distintas dimensiones. Primero, en el plano social, por un lado, defiende las reinvindicaciones o demandas de sectores vulnerables así como de movimientos sociales; mientras que, por el otro, representa la defensa de los privilegios de los sectores que se encuentran en el poder. Segundo, en el plano político, mientras por un lado se usa para defender intereses de poder, por el otro, ayuda a legitimar los abusos que se cometen contra la dignidad de terceros. Y, por úlitmo, en el plano internacional, mientras que algunos conflictos surgen a partir de la evaluación de naciones o gobiernos que no están cumpliendo sus funciones; a veces también justifica intervenciones extranjeras que nada tenían que ver con violaciones en los derechos humanos. 

DESARROLLO

Origen y evolución de los DD.HH. El derecho subjetivo.

Sería imposible concebir el concepto de derechos humanos sin el concepto de derecho dubjetivo. Fue el pensamiento moderno el que asumió que el hombre, por el simple hecho de serlo, contaba ya con un conjunto de prerrogativas naturales o “derechos subjetivos” que le debían ser reconocidos, respetados y protegidos por el poder soberano. Sin embargo, aunque el derecho subjetivo encuentra su madurez conceptual hasta el siglo VII con el humanista holandés Hugo Grocio, sus origenes se remontan a las discusiones, obras y códigos de la Baja Edad Media. 

En el medievo se creía que el derecho era, en esencia, una relación con una cosa. Santo Tomás de Aquino, uno de los máximos representantes de la Escolástica[1] y principal expositor de la mentalidad romanista, estudió, dentro de la teología moral, la vitud de la justicia. Consideró al comportamiento virtuoso como la conducta humana excelente; en la que la excelencia era medida con referencia a los diversos fines de la vida. Es decir, dada su concepción teleológica del ser humano asumió, como la naturaleza de lo humano, la tendencia a la perfectibilidad de sus diferentes posibilidades. En el individuo, esas posibilidades se muestran como facetas y a cada una de ellas le corresponde una virtud. Por ende, la excelencia moral es el comportamiento correcto en las situaciones vitales; aquí, Tomás deja ver su aristotelismo ético. El criterio básico es el de: finalidad. Tomás llama al derecho medium rei, lo que quiere decir que el medio para conocer el objeto de la vitud de la justicia está en “la cosa”; es decir, en la estructura de la relación más que en las personalidades que forman dicha relación. Por otro lado, la justicia puede darse en dos sentidos; por derivación —desde la naturaleza de la cosa— o por convención. Entonces, en la Edad Media, la justicia era un acto virtuoso y buscaba designar a cada quien lo suyo. Lo relevante entonces es definir qué objetos son los que le corresponden a cada quien. Ius es precisamente eso: lo que es de cada quien. 

El derecho romano también influenció al derecho subjetivo con tres ideas especificas: uno, la común posesión de todas las cosas; dos, la igual libertad para todos y, tres, la posibilidad de actuar libremente sin daño para otros. Estas tres ideas configurarían una nueva concepción de libertad que sería tiera fertil para el desarrollo del derecho subjetivo. Dos conceptos que se deben tener claros son los siguientes: fas, que refiere a una facultad previa al dereecho que posee todo ser humano y que es otorgada por Dios; considera importantes la dignidad, la libertad y la racionalidad del hombre. Ius es lo que está en las leyes, los preceptos que los hombres han pactado entre sí.

Otra influencia del derecho subjetivo fue el Cógido del Derecho Canónico; su autoridad no residía en la voluntad humana sino en la voluntad divina. En teoría, el papa y el concilio de obispos eran los únicos facultados para traducir la voluntad divina en normas jurídicas universales; a esta facultad se le conoce como potestas o potestad. De tal forma que el dominio que ejercia el Papa sobre todo el orbe se le conoció como plena potestad. Los cristianos tenían el deber moral de acatar las dispocisiones enunciadas por el sumo pontifice.   

Guillermo de Ockham le debe a su definición del derecho su título de “primer teórico del derecho subjetivo”. Para él, el derecho es una potestad sobre lo individual; en Opus nonaginta dierum Ockham hace una distinción entre el dominio primero o primera potestad[2] y la propiedad civil[3]. Por lo tanto, asumir que existe una forma primaria de propiedad permite concebir que usar de todas las cosas mundanas de forma voluntaria y directa es posible. Es decir, que el hombre posee una libertad original, connatural; que no viene dada por un pacto de voluntades ni por una concesión política o jurídica. En el pensaiento de Ockham se ubican en una posición relevante los conceptos de dominio y libertad; en otras palabras, contempla al hombre como un individuo pleno en sí mismo y dotado de una soberanía total. La libertad, entonces, es un dominio propio que dota de autonomía e independencia a cada individuo. 

La segunda Escolástica Española. El derecho natural.

La Segunda Escolástica Española fue un movimiento intelectual fundado por el dominico español Francisco de Vitoria en el siglo XVI; este movimiento se oponía al nominalismo —que defendía que los conceptos universales no existen porque no hay esencias—. Los escolasticos españoles retomarían la idea tomista-aristotélica de que solo se puede designar a las cosas con nombres particulares conocidos por abstacción. Por otro lado, los escolásticos españoles también se enfrentaban al objetivismo metafísico, que afirma que el derecho natural se desprende del ser de las cosas o naturalezas de forma evidente. Además, Vitoria, en su Relecciones Teológicas reflexionó sobre el estatuto jurídico de las nuevas tierras descubiertas por la Corona y sobre la forma en que debían ser tratados los indios que habitaban tales tierras. 

Según Francisco Suárez el derecho es, ante todo, una facultad de hacer lícitamente y definió la libertad como independencia o ausencia de restricciones. Por lo tanto, si el hombre es libre, Dios así lo quiso. Es también por eso que ningún hombre puede someter ni someterse ante otro si no hay consentimiento de por medio; es decir, el poder político tiene su fundamento en el asentimiento voluntario. En esta doctrina se ven los primeros visos del derecho a la libertad e igualdad de todos los hombres. Con esto, Suárez también sostuvo que la potestad política no se encuentra en un individuo en particular, sino en toda la comunidad.

Otras corrientes, como la voluntarista, observable en el pensamiento de Fernando Vázquez de Menchaca, reflexionaban sobre diversas cuestiones jurídicas y políticas que tenía la máxima “todo poder sólo existe para el beneficio o utilidad de los ciudadanos”. Menchaca distingue dos formas de  libertad: uno, como potencia (potentia) y, dos, como potestad (potestas). La primera se refiere a la libertad moral; la segunda es el poder limitado y temporal que los gobernados transfieren, a través de un mandato, a un príncipe para que gobierne. Sin embargo, la única justificación de esta segunda modalidad de poder es la administración de justicia y la promoción y protección del bien común. Es decir, su pensamiento posee una concepción del poder como mera jurisdicción: la autoridad o potestad gubernativa no es concedida directamente por Dios sino que el pueblo es la sede de este poder. En resumen, la sociedad política no tiene su fundamento en el derecho natural; lo tiene única y exclusivamente en el consentimiento de los ciudadanos.

La Escuela Racionalista del Derecho Natural.

Con la reforma luterana, el concepto monolítico de fe roto en mil pedazos y la rápida proliferación de iglesias de distintos credos por toda Europa; permitió que la escuela mejor conocida como iusnaturalismo racionalista, tuviera fuertes repercusiones secularizadoras en el derecho natural.  Ya no apelaba a la divinidad como primera instancia; ahora se lo atribuia a la naturaleza humana. Otro factor que permitió su secularización fue el hecho de que sus creadores ya no fueron teólogos; en este caso habían sido juristas y filósofos. Hugo Van Groot o Hugo Grocio apela de forma exclusiva a la razón. Pretendió construir un sistema racional que pudiera ser universalmente válido; se remontó a Aristóteles y a los estoicos, tomó la idea de la sociabilidad natural del hombre y la idea de un orden universal concebible por la razón. Grocio representa el origen del derecho natural moderno así como el inicio de la “Ciencia del derecho natural”.

El derecho natural de corte moderno sufrirá una serie de transformaciones hasta evolucionar y convertirse en el actual concepto de derechos humanos.

CONCLUSIÓN

Optar una postura crítica ante el paradigma vigente permite trascender su concepción formal tradicional, la cual, se enfrenta a muchas limitaciones dada su visión unidimensional de la historia de los pueblos de la humanidad. Solo mediante esta postura crítica puede romperse la atadura instrumental que se tiene con dicho concepto para se logré una verdadera apropiación popular del mismo y que, al mismo tiempo, sirva de plataforma para erradicar las inequidades e inejusticias existentes. La búsqueda de nuevas formas de organización política, económica y social de los países debe ser primordial; no basta con que los derechos humanos estén presentes en el discurso. 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Derechos Humanos Historia y conceptos básicos. Serie Derechos Humanos. Caracas, Defensoría del Pueblo, 2010. Recuperado de http://biblioteca.clacso.edu.ar/Venezuela/fundavives/20170102055815/pdf_132.pdf

Rodríguez Moreno, Alonso. Origen, evolución y positivización de los derechos humanos. México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2011, segunda reimpresión 2015. Recuperado de http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/fas_CTDH_OrigenEvolucionPositivizacionDH2aReimpr.pdf

Tünnermann Bernheim, Carlos. Los Derechos Humanos: evolución histórica y reto educativo. Caracas, Unidad Regional de Ciencias Sociales y Humanas para América Latina y el Caribe – UNESCO, 2a. edición, 1997. Recuperado de https://www.enriquebolanos.org/media/publicacion/3150.pdf


[1] Corriente teológica surgida en la Edad Media que se procupó por la armonización del dogma cristiano con las exigencias de la racionalidad filosófica.

[2] Según el génesis, es la que le fue dada originalmente a Adán y a Eva por Dios para dominar el mundo

[3] Es decir, que tiene su fundamento en el Derecho.

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