Personajes históricos: Charles De Gaulle [1890-1960]

<<¡El interés superior de la patria! …esta guerra es una guerra mundial. Nadie puede prever si los pueblos que son neutros hoy lo permanecerán mañana… ¿cuál sería el destino de una Francia que se ha sometido al enemigo? El honor, el buen sentido, el interés de la patria, mandan a todos los franceses libres continuar el combate, donde estén y como puedan.>>

Charles De Gaulle 

VIDA Y OBRA DE CHARLES DE GAULLE

Charles de Gaulle, o mejor dicho, Charles André Joseph Marie de Gaulle, nació un 22 de noviembre de 1890 en Lille, Francia. Fue, tal vez, el personaje político-militar francés con mayor reconocimiento en todo siglo XX. Nació en el seno de una familia católica de clase media, en su familia se formaron escritores e historiadores —su padre fue profesor de literatura y filosofía—. De su familia heredó, además, un profundo sentimiento nacionalista y patriótico. Desde muy temprana edad, Charles mostró un profundo interés por los asuntos militares y, con el objetivo de realizar una exitosa carrera militar, a la edad de 19 años, entraría a la academia militar de Saint-Cyr, una de las mejores escuelas del país. Años después, Charles regresaría a Saint-Cyr pero en esta ocasión lo haría como catedrático. 

Para 1913 ya se había convertido en Teniente Segundo de Navío y tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 demostró sus habilidades para el arte de la guerra. Su participación en la Primera Guerra Mundial fue notable: a pesar de haber sido herido un par de veces y a pesar de haber sido apresado durante casi tres años —durante su reclusión tuvo cinco intentos de escape, todos concluidos sin éxito— fue condecorado por actuar con valentía y lucho una de las batallas más sangrientas de toda la guerra, la batalla de Verdun en 191_. En 1925 sería promovido por Marshal Pétain para ocupar un cargo en el Consulado Supremo de Guerra francés. Entre 1927 y 1929 estaría al frente de la “Rhineland”,  ahí es donde comprobaría por si mismo el enorme riesgo que corría el país y lo poco preparada que estaba Francia para una posible amenaza germana. Pasaría también dos años en Oriente Medio para regresar después a ocupar un cargo en el Consulado Nacional de Defensa durante otros cuatro años.

Durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1940, sería nombrado Comandante General de la Cuarta División Blindaba. El 5 de junio sería nombrado Subsecretario de Defensa y de Guerra mientras el gabinete era presidido por Paul Reynaud. Diez días después, Reynaud sería sustituido por Marshal Pétain —más adelante sería conocido como Vichy—. Este último, estando al frente del gobierno francés, buscaría cesar las hostilidades con el invasor alemán replegándose y pretendiendo un acuerdo de paz. Este acuerdo de paz sería visto por algunos como una colaboración al avance nazi y como una traición a la patria francesa; Pétain justifico su decisión al expresarse en contra del derramamiento de sangre. 

Por su parte, de Gaulle, conocido por ser un líder enérgico, admirable y poseedor de un gran coraje, no aceptaría la rendición francesa por lo que viajaría a Londres desde donde dirigiría el movimiento “Francia Libre” con el apoyo del primer ministro británico Winston Churchill. Desde Inglaterra, de Gaulle se las arreglaría para organizar a las tropas francesas ubicadas en las colonias para que lucharan en favor del bando aliado. En un principio, de Gaulle no contaba con una base política amplia y sólida que lo respaldara y su personalidad irritaba a otros mandatarios (por ejemplo: al mandatario estadounidense Franklin Roosevelt). No sería sino hasta después de haber colaborado con el servicio de inteligencia británico, después de haber realizado un celebre discurso en la BBC de Londres —en la cual exhortaba a los ciudadanos franceses a seguir en pie de lucha en la resistencia contra la invasión alemana— y después de lograr aumentar su influencia y contactos con los dirigentes o miembros de la resistencia al interior de Francia que se le daría reconocimiento y legitimidad a su liderazgo político dentro y fuera de Francia. Sin embargo, el reconocimiento oficial no se daría sino hasta la liberación de Paris en agosto de 1944.  

A pesar de haber enfrentado todos los obstáculos ya mencionados y tras haber sido excluido de la conferencia de Yalta al final de la guerra —conferencia en la que Alemania negoció su rendición—, es digno de reconocer el hecho de haber asegurado para Francia: (i) el reconocimiento como país co-beligerante aliado, (ii) la participación de Francia en la zona de ocupación alemana y (iii) un lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En 1945, al terminar la guerra, el líder victorioso regresaría a su país para encabezar el gobierno de coalición provisional. En noviembre del 46, se declaraba la formación de la Cuarta República Francesa y en 1947 de Gaulle conformaría su partido llamado Unión del Pueblo Francés (RPF por sus siglas en inglés).

La política exterior del nuevo gobierno estaría basada en un fuerte nacionalismo. De Gaulle y su partido se manifestaron siempre en contra de la división polarizada del mundo, de la partición de Alemania y de la creación de la Comunidad Europa de Defensa (CED). Al final, lo que se pretendía era dar a Francia el status de una gran potencia. En 1953 renunciaría al puesto por conflictos dados entre las facciones que pertenecientes al gobierno de coalición; y tras estos hechos, de Gaulle se retiraría de la política y no volvería a escena sino hasta 1958. Durante el periodo de ausencia política se encargaría de escribir sus memorias: El llamado de honor, 1940-1942; Unidad, 1942-1944 y Salvación, 1944-1946. Estos textos fueron escritos en 1954, 1956 y 1959, respectivamente.

Se conoce como crisis de mayo al momento en que el gobierno francés enfrentó la amenazada de guerra civil dada la insurrección Argelina en la que se sublevaban en nombre de la independencia (1958). La crisis descrita llevaría a la Asamblea Nacional Francesa a elegir a Charles de Gaulle para convertirse en el Primer Ministro. El nuevo ministro contaría, además, con una serie de nuevos privilegios. Entre los poderes recién asignados al ministro se encontraba, por ejemplo, la facultad de poder hacer uso del referéndum durante un estado de emergencia; esto era reflejo de la clara convicción que tenia de Gaulle de que un estado fuerte requería de un líder que sea capaz de tomar decisiones. 

En diciembre del 58, de Gaulle triunfó en las elecciones y en enero de 1959 fundó la Quinta República Francesa en la que tomaría el cargo de presidente —cargo que ocupará hasta 1969—. Él mismo encabezó la redacción de una nueva constitución. De Gaulle aún tenía que enfrentar, por un lado, las dificultades que representaba para él el sistema de partidos y, por otro, tuvo que valerse también de una estrategica campaña virtual permanente que le permitiera generar lealtades que le fueran favorables en el terreno político. Ya en funciones, sus esfuerzos estuvieron enfocados en mejorar la situación económica del país y en reorganizar al ejercito para mantener a salvo la soberanía nacional del peligro que representaban las dos superpotencias de la época: la URSS y los Estados Unidos.  El tema de Argelia fue uno de los principales retos a resolver en el principio de su gobierno; llego el momento en el que se dio cuenta que la única manera de resolver el conflicto era terminando con el. A pesar de ello, Francia no reconocería la Independencia de Argelia sino hasta 1962. 

En 1966, de Gaulle haría un viaje a la URSS y al siguiente año retiraría a Francia de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico del Norte); estas acciones serían el más puro ejemplo de la política promovida por el mandatario francés. A pesar de que el gobierno siempre se mostró en oposición a los gobiernos supranacionales, dadas las condiciones geopolíticas del momento, de Gaulle sí estaba de acuerdo en conformar una comunidad de naciones europeas que pudiera convertirse en la tercer fuerza política con relevancia global; el plan diseñado para cumplir este objetivo se le conoce como Plan Fouchet. Sin embargo, en la práctica, el plan se vería frustrado dada las nuevas condiciones en la dinámica internacional donde las relaciones de poder entre las naciones ya giraban en torno a los dos grandes bloques de influencia: los capitalistas y los comunistas. A este nuevo conflicto se le conoció como Guerra Fría. De Gaulle también impulsó el desarrollo de la industria nuclear militar francesa.Con esto, podría decirse que el legado ideológico más importante que ha dejado Charles de Gaulle es la tendencia unificadora del bloque europeo; la cual, como se verá mas adelante, ha desembocado en un considerable cúmulo de beneficios tanto económicos, políticos y/o sociales para los ciudadanos del viejo continente. Por un lado, Charles de Gaulle demostró que la integración entre naciones en un mundo interconectado y globalizado es sumamente importante pero demostró también que esto no estaba en contradicción con buscar la grandeza y el progreso nacional. En el año de 1968, protestas de estudiantes y trabajadores harían tambalear al gobierno francés. A pesar de haber recuperado el orden público y haber culminado con las negociaciones referentes a un conjunto de reformas políticas y económicas en disputa, de Gaulle dejaría la presidencia en abril de 1969 para retirarse a su casa en Colombey-les-Deux-Eglises. Murió de un ataque al corazón el 9 de noviembre de 1970.

CONTEXTO HISTÓRICO

Para Eric Hobsbawm, el siglo XX no puede concebirse disociado de la guerra. Nunca antes se había dado una guerra que tuviera alcance global: por un lado, fueron treinta y un años de conflicto permanente—que va desde la declaración de guerra austriaca en contra de Servia en 1914 hasta la rendición incondicional de Japón en 1945 o, lo que es lo mismo, desde el inicio de la Primera Guerra Mundial hasta el final de la Segunda—; por otro lado, era la primera vez en la que todas la grandes potencias se encontraban involucradas en un conflicto de tal magnitud, ya sea una potencia europea (por ejemplo: Hungría, Prusia, Austria, Gran Bretaña, Francia o Rusia) o no (por ejemplo: Estados Unidos o Japón). Hobsbawm definiría a este periodo como la “Era de las Catástrofes”.

Primera Guerra Mundial

Para inicios del siglo XX, la distribución geográfica de Europa correspondía, sobretodo, a una cuestión de nacionalidad. En más de la mitad de Europa, en específico, en la Europa Central, se había optado por el estado-nación. En cambio, en la Europa Oriental, la situación era otra: las naciones no poseían un estado propio; en cambio, estaban sujetas y dependían de alguno de los tres grandes imperios(ruso, otomano o austriaco). Al interior de estos imperios se percibía un nacionalismo cultural bastante intenso. El hecho que detonaría el conflicto armado sería el asesinato del heredero al trono del imperio Austro-Húngaro el 28 de junio de 1914 en la capital de Bosnia. La prueba definitiva entre el Estado Nación y el Imperio daba comienzo. 

Lo que comenzó como una guerra local, llegaría después a generalizarse hasta llegar a convertirse en lo que Carlton J.H. Hayes denominaría como la “guerra nacionalista por excelencia”. Además, Carlton J.H. Hayes escribió:

“Tan pronto como se declaró la guerra, tanto las masas como las clases se unieron en apoyo a sus respectivos gobiernos. Se desvanecieron las manifestaciones anteriores de pacifismo o neutralidad y fracasaron todos los movimientos y organizaciones que se suponía podrían oponerse a las tendencias belicosas predominantes. Fallo el cristianismo: no se prestó atención alguna a las suplicas de paz que elevaron el entusiasmado Papa y otros sacerdotes y ministros. Falló el socialismo-marxista: su grey no hizo intento alguno para detener o impedir la guerra mediante alguna “huelga general” o empleando cualquier otro medio. Fallaron los intelectuales: la mayor parte de ellos olvidaron la razón, para dejarse llevar por la emoción, y la imparcialidad, para defender las alianzas bélicas. Fallaron igualmente las “grandes empresas”, las “finanzas internacionales”….       El espíritu bélico era demasiado fuerte: era irresistible.” (J.H. Hayes, Carlton: 1966)

Aunado a los procesos de industrialización, al materialismo, a las rivalidades internacionales y a la carrera por el imperialismo; los mitos y teorías acerca de las  razas y de los pueblos superiores —en su lucha por la supervivencia del “más apto”— habían hecho posible un conflicto de estas características. La guerra terminaría con el triunfo de Servia y con la indudable victoria del nacionalismo sobre el imperialismo histórico. Al final de la guerra el mapa de Europa volvió a dibujarse.

La caída del liberalismo

Durante el siglo XIX ya se habían consolidado las ideas e instituciones liberales en el mundo avanzado. La postura liberal se caracterizaba por mostrar un profundo rechazo a la dictadura y a los autoritarismos, mostraban también una confianza absoluta en las asambleas representativas y en los sistemas constitucionales así como defender el imperio de la ley mediante el reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales de todos los ciudadanos. Sin embargo, tras la culminación de la primer guerra mundial. Los pilares que sustentaban el gran edificio de la civilización ya se había derrumbado: los valores y las instituciones liberales se encontraban en una crisis profunda. En 1920 había treinta y cinco gobiernos constitucionales, para 1937 solo quedaban diecisiete y para 1944, aproximadamente, doce. La tendencia mundial era evidente. Además, Hobsbawm señaló:

“La experiencia contribuyó a brutalizar la guerra y la política, pues si en la guerra no importaban la perdida de vidas humanas y otros costes, ¿por qué debía importar en la política? (…)algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin relevarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos ultraderechistas de la postguerra.” (Hobsbawn, Eric: 1991)

Personajes como Hitler serían, para Hobsbawn, un ejemplo claro de esta actitud político-militar. Sin embargo, la astucia de Hobsbawm le permitían darse cuenta que existieron personajes o gobiernos que mostraron tener una reacción opuesta: finalizada la primer guerra, los políticos entendían que los ciudadanos no estaría dispuestos a soportar más baños de sangre como los que se dieron durante la guerra. Contrario a lo que podría pensarse, esta reacción opuesta también tuvo sus consecuencias negativas.  

Segunda Guerra Mundial 

En 1939 Adolf Hitler habría solicitado al gobierno polaco la anexión de Danzig al territorio alemán así como la concesión para la construcción de un camino y un ferrocarril que atravesara la provincia polaca de Pomorze; como era de esperarse, el gobierno polaco se negó. Los alemanes invadirían Polonia el 1º de septiembre de ese mismo año. Gran Bretaña había garantizado la defensa de Polonia por lo que le declaró la guerra al Tercer Reich. En menos de una semana, Francia y todos los Dominios, excepto Irlanda, ya se habían unido a la guerra contra Alemania. A pesar de esto, el poderío militar alemán se hacia visible tomando ventaja en todos los frentes del conflicto. De tal forma que para 1941 la Unión Soviética, Italia, Japón y Estados Unidos ya eran parte del conflicto, todas potencias de primera fuerza ya se encontraban comprometidas. Las fuerzas que se habrían alineado mediante el Pacto Anti-Comintern fueron Alemania, Italia, y Japón. El bando aliado estaría encabezado por la Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. En Londres se habían alojado los gobiernos exiliados de Bélgica, Yugoslavia, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, Holanda, Polonia así como la “Francia Libre”. En 1941, el ataque a Pearl Harbour y la invasión Alemana a Rusia llevarían a la globalización del conflicto. Rusia y Estados Unidos se unirían al conflicto: hecho que  redefiniría el rumbo y destino de la guerra. Para 1945, Alemania estaba derrotado. Sin embargo, Japón se resistía a toda costa. Con el objetivo de culminar de precipitar el fin de la guerra y evitar los elevados costos(materiales y humanos) subsecuentes, el presidente Harry S. Truman tomó la decisión de utilizar la nueva bomba contra el país oriental y tras dos detonaciones atómicas, en Hiroshima y Nagasaki, Japón se rindió. La Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin.

Las consecuencias históricas del conflicto son:

  1. El establecimiento de un orden bipolar (Capitalista/Comunista).
  2. La perdida definitiva de la hegemonía mundial de Europa, misma que había sido mantenida durante los cinco siglos anteriores. El Plan Marshall (1947) permitió a Europa una pronta recuperación económica y, si bien, no lograron recuperar el liderazgo político, sí recuperaron el protagonismo económico. 
  3. Un rápido proceso de desconolización dado entre 1945 y 1975 permitió a la mayoría de los países liberarse del yugo impuesto por las antiguas potencias europeas. Con la bandera democrática en una mano, las nuevas potencias respaldaron los movimientos independentistas con la finalidad de abrir nuevos mercados, afianzar su hegemonía y la posibilidad de agregar nuevos países a sus áreas de influencia.

La primer guerra Mundial había dado fin al imperio dinástico, mientras que la segunda habría dado el golpe de gracia al imperialismo colonial. 

Guerra Fría e Integración Europea

  1. Apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo ya se inclinaba a lo que parecía ser una tercera y, probablemente, última Guerra Mundial. El mundo se polarizó: de un lado estaban los Estados Unidos y sus aliados, defendían gobiernos de unidad nacional antifascista; por otro lado, estaban los regímenes comunistas encabezados por la URSS. La capacidad nuclear de las dos superpotencias y el miedo a la “Destrucción Mutua Asegurada” impidió que se llegara a un enfrentamiento militar directo; los gobiernos que encabezaron las potencias respetaron los acuerdos y el reparto de fuerzas global establecido al culminar la segunda guerra. Si bien, el aspecto más visible de la guerra fue el militar y la amenaza nuclear, las implicaciones más relevantes del conflicto se dieron a nivel político. Una de las principales consecuencias fue la Comunidad Europea: este organismo de carácter permanente integra economías y sistemas legales de estados-nación independientes. Europa optaría por la integración económica con la finalidad de ampliar sus mercados y brindar a las corporaciones europeas las oportunidades de crecimiento que les permitieran competir adecuadamente y a la altura de las empresas norteamericanas así como, en ultima instancia, promover el crecimiento económico de todo el viejo continente. Al avanzar la integración de la economía europea avanzaba, al mismo tiempo, la integración con la economía americana; esta integración se vio reflejada también a nivel político-militar y generaría vínculos de co-dependencia entre los países hegemónicos y sus países periféricos.

TRASCENDENCIA POLÍTICA, HISTÓRICA Y TEÓRICA

Política e histórica.

Haciendo una revisión de la literatura en torno a este personaje, podría decirse que la mayoría de los autores coinciden en describirlo como un líder innovador que optaría en todo momento por las “high politics” sobre las “low politics”, coinciden en que su prestigio se dio en el ámbito político-militar más que en el terreno económico y coincidían también en que de Gaulle poseía una visión del mundo muy particular que lograba distinguirse de los asuntos “mundanos” de los  que se ocupaban otros gobiernos democráticos. 

Sin embargo, Andrew Moravcsik, de la universidad de Harvard, sostiene que las decisiones que tomó Charles de Gaulle estaban motivadas principalmente por cuestiones económicas más que por convicciones ideológicas o planteamientos geopolíticos; discursos, memorias o documentos oficiales dan cuenta de ello. Sí, demócrata; pero, para Andrew, más que un visionario ideológico, Charles de Gaulle siempre fue un hombre de estado. Para reforzar su tesis, Andrew analiza las implicaciones historiográficas que tuvieron las decisiones del presidente en torno a cuatro temas fundamentales: 1) la permanencia de Francia en el “Common Market”; 2) la propuesta del Plan Fouchet en 1960; 3) el veto británico de accesión a la Comunidad Europea (CE), y 4) haber provocado la Crisis de las “sillas vacías” entre el 1965 y 1966.

Teórica.

Si bien, Charles en todo momento había demostrado tener un profundo gusto por los temas de teoría militar, no sería sino hasta haber adquirido una experiencia en los campos de batalla lo que le permitió y lo motivo a escribir: primero, La discordia entre el Enemigo, publicado en 1924, en el cual hablaba sobre las relaciones entre el poder civil y el poder militar en Alemania; segundo, El filo de la espada, publicado en 1932, aquí exponía su concepción sobre el liderazgo; tercero, Hacia el ejercito profesional, publicado en 1934, en el, Charles hacia un estudio sobre teoría militar, recomendaba tener un ejercito pequeño pero profesional, ágil y mecanizado y, por último, Francia y su Ejercito, publicado en 1938, el cual reflejaría la diputa ideológica mantenida con Marshal Pétain. 

De Gaulle siempre tuvo una postura critica ante la estrategia mantenida por el gobierno francés durante el periodo posterior a la primera guerra mundial; criticaba decisiones tomadas conforme a teorías militares poco dinámicas, un ejemplo de ello sería la estrategia elegida referente a la linea de defensa Maginot. En un principio, la exposición de sus ideas, las cuales estaban en desacuerdo con sus superiores, le hicieron un tanto impopular; Charles de Gaulle defendió en todo momento un estilo de guerra de postura agresiva. La estrategia militar alemana utilizada en la segunda guerra mundial conocida como “Biltzkrieg” <Guerra relámpago> demostró el acierto de sus controvertidos planteamientos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

“Hayes, Carlton: (1966), El nacionalismo, una religión. UTEHA.”

“Thompson, David: (1974), Historia Mundial, 1914-1918. Fondo de Cultura Económica.”

“Sabine, George: (1972), Historia de la teoría política. Fondo de Cultura Económica.”

“Hobsbawn, Eric: (1991), Historia del siglo XX, 1914-1991. Editorial Crítica.”

“Michelena, Silvia: (1976), Política y Bloques de Poder. Siglo XXI.”

“Moravcsik, Andrew: (1999), De Gaulle and Europe: Historical Revision and Social Science Theory. Program for the Study of Germany and Europe. Harvard University.”

Proyect for Democratic Union. PDU. “Great European of the week: Charles de Gaulle”. Disponible en: http://www.democraticunion.eu/2013/11/great-european-week-charles-de-gaulle/ (Consultado el 25 de noviembre de 2018).

Foundation Charles de Gaulle. “Biographie”. Disponible en: https://web.archive.org/web/20090911095100/http://www.charles-de-gaulle.org/pages/l-homme/accueil/biographie.php (Consultado el 25 de noviembre de 2018).

British Broadcasting Corporation. BBC. “History – Historic Figures – Charles de Gaulle (1890-1970)”. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/history/historic_figures/gaulle_charles_de.shtml (Consultado el 25 de noviembre de 2018).

Encyclopedia Britannica. “Charles de Gaulle – President of France”. Disponible en: https://www.britannica.com/biography/Charles-de-Gaulle-president-of-France/(Consultado el 25 de noviembre de 2018).

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