Democracia y Virtud: la herencia del mundo helénico.

<<Dices: “Hablas de una manera y vives de otra”. Eso mismo, ¡oh cabezas malignísimas y tan enemigas de todo hombre bueno!, fue objetado a Platón, a Epicuro, a Xenon, porque todos ellos hablaban no de como vivían, sino de cómo habían de vivir. No hablo de mí sino de la virtud, y cuando injurio a los vicios, en primer lugar injurio a los míos.>> Séneca

INTRODUCCIÓN

El mundo ha heredado de la cultura helénica ideas e instituciones que siguen definiendo o incidiendo en los modos de vida en el siglo XXI. Entre esas ideas e instituciones encontramos, por ejemplo, el sistema político más difundido en occidente en las últimas décadas: la democracia. Este modelo es el que, actualmente, sienta las bases y los principios de la participación y la organización política en México. Sin embargo, esta idea no se gestó como un concepto aislado, los grandes filósofos clásicos como Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, etc. también discutieron acerca de las características que debía tener el hombre que se insertaba en dicha comunidad política: se preocuparon por teorizar y racionalizar la practica de gobierno y se preocuparon, fundamentalmente, por la ética aplicada la vida de la ciudad-estado. Para ellos, el hombre debía caracterizarse por poseer ciertas cualidades morales que hicieran de él un hombre virtuoso y, consecuentemente, del sistema; un sistema funcional.

Pero, ¿Hay democracia sin virtud? ¿Qué relación existe entre estas dos ideas y por qué es relevante para el debate actual? La respuesta defendida en este texto a la primer pregunta es negativa; los argumentos que la sostienen se encontraron al procurar contestar la segunda. Occidente ha perdido de vista que el modelo político heredado del pensamiento griego estuvo acompañado de un proyecto de hombre que lo hacia posible. La vida democrática exige, de los actores que la componen —instituciones e individuos—, un comportamiento cargado de un sentido ético que solo es posible, en términos clásicos, mediante una vida virtuosa.

Barómetro Global de la Corrupción.

En 2018, México enfrentó un periodo de elecciones sin precedentes históricos para el país; los comicios ponían en juego 18,299 cargos de elección popular, nunca antes se había tenido un proceso electoral tan grande. El grupo político de oposición tomó ventaja sustancial en el congreso así como el poder ejecutivo: y hubo alternancia política. Al final, los procesos se llevaron a cabo en relativa paz y, aparentemente, de forma legitima y transparente. La mayoría de los observadores políticos consideraron a este hecho como una verdadera fiesta democrática.

De tal suerte que es en el momento idóneo para hacer un contraste con las cifras arrojadas por el informe “Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe”, de la Serie Barómetro Global de Corrupción, realizado por Transparencia Internacional. Dadas las cifras en los indices de percepción de corrupción en México y el malestar social de los individuos respecto a sus instituciones, cabe preguntarse ¿Este modelo político—la democracia— es funcional a pesar de mostrar estos niveles aparentes de corrupción? Mejor aún. ¿Cuál es el antídoto? 

El informe de Transparencia Internacional deja ver algo más allá que solo la percepción sobre la corrupción, el informe pone en evidencia la idea casi generalizada respecto a que “las personas comunes pueden marcar una diferencia en la lucha contra la corrupción”. [Ilustración 1] Parece ser que en lo que todo mundo coincide es que —más allá de cuán corrupta sea una sociedad o en que sentidos lo sea— la ausencia de un comportamiento individual ético o virtuoso es un serio condicionamiento para el sano desenvolvimiento de la vida democrática.

DESARROLLO

Para el análisis subsecuente se entenderá por sistema al conjunto de elementos que interactúan entre sí para la consecución de fines específicos. Tanto el sistema como sus elementos poseen lógica propia. Por un lado, la lógica del sistema refiere a el conjunto de principios y fundamentos que permiten la correcta ordenación e interacción entre los elementos que le constituyen. Por otro lado, los elementos poseen una lógica de comportamiento que define la manera en la que el elemento se inserta dentro del sistema. La lógica que define el comportamiento de los elementos en el sistema debe corresponder a la lógica de ordenación del sistema para que la interacción elemento-sistema conlleve a la consecución de los fines esperados.

El sistema político: la democracia.

En palabras de Norberto Bobbio: 

“Desde la época clásica hasta hoy el término “democracia” siempre ha sido empleado para designar una de las formas de gobierno, o sea, una de las diversas maneras bajo las que puede ejercerse el poder político. Específicamente designa la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por el pueblo…debido a que el concepto de democracia pertenece a un sistema de conceptos, que constituye la teoría de las formas de gobierno, tal concepto no puede ser comprendido en su naturaleza específica sino en relación con otros conceptos del sistema, de los que delimita la extensión, siendo a su vez delimitado por ellos.” (Bobbio, Norberto: 1989, 188)

La democracia especifica un conjunto de reglas —primarias o fundamentales— que establecen quién está designado para tomar decisiones colectivas y bajo que procedimientos. Respecto a la forma de decisión, la regla fundamental es la regla de la mayoría. Además, es condición necesaria que todos los individuos tengan garantizados sus derechos de libertad, de opinión, de expresión, de reunión, etc.: todos aquellos derechos con los cuales surgió el Estado liberal. El Estado liberal no es solamente el supuesto histórico sino también el supuesto jurídico del Estado democrático. Es improbable que un Estado no liberal pueda asegurar un correcto funcionamiento de la democracia, y por otra parte es poco probable que un Estado no democrático sea capaz de garantizar las libertades fundamentales. (Bobbio, Norberto: 1986, 14-17)

El modelo político administra bienestar. El modelo político refiere a los fines de la sociedad. El modelo político tiene su propia lógica: la lógica del bienestar general.

El elemento político: El espíritu “helénico”.

¿Es posible heredar un modelo político y “olvidarse” del proyecto de hombre que le acompañaba y le hacía posible? ¿Cómo o en qué momento sucedió? Como se ha dicho, el modelo político pensado en el mundo griego nació acompañado de una concepción de un ideal de hombre que debía estar inserto en él. Por ello, se buscará hacer un contraste entre los parámetros de comportamiento manifestados en la filosofía de la Grecia Helénica, en especifico, el proyecto de hombre del pensamiento estoico, por un lado. Y por otro, se tomará el modelo de individuo que es identificado y descrito por Weber en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. De tal forma que el contraste se dará entre dos proyectos de hombre a los que identificaremos, por un lado, al hombre del “espíritu helénico” caracterizado por una lógica política que busca el bienestar general y, por otro lado, al hombre de Weber del “espíritu capitalista” que se identifica por poseer una lógica económica que busca el bienestar individual y que es insuficiente para mantener un buen funcionamiento del modelo político.

El tiempo histórico en el que se gesta la idea de democracia es muy distinto al tiempo del Estado democrático capitalista y liberal del siglo XXI. En un entorno donde no imperaba el individualismo y la competencia en pro del beneficio personal, los griegos estoicos pensaban en un modelo de hombre virtuoso y que buscará el bien común. 

Marcelo Boeri escribe: 

“También sería difícil imaginar la relevancia que tiene los temas y problemas de ética, que son extensamente tratados por los estoicos del periodo antiguo. Esencialmente, son las mismas cuestiones que habían sido objeto de reflexión y de una detallada discusión filosófica por parte de los tres pensadores más importantes de la antigüedad clásica griega: Sócrates, Platón y Aristóteles. Entre los temas más relevantes pueden mencionarse la cuestión relativa a la explicación de la irracionalidad interna de la acción y a los problemas que suscita una falta de educación de las disposiciones del carácter, el tema de la virtud…” (Boeri, Marcelo: 2003, 16)

Para Marcelo es importante el estudio del pensamiento antiguo dada la relevancia de los temas que discutían: la posibilidad del progreso moral, la responsabilidad individual, los actos apropiados o debidos y los actos verdaderamente correctos desde el punto de vista moral estricto. El problema de la virtud como tema central en la discusión filosófica griega es iniciado por Platón en los llamados Diálogos Socráticos. (Boeri, Marcelo: 2003, 117)

El sistema económico: el capitalismo.

Después de caracterizar al sistema político se dará una breve descripción del sistema económico. El modelo económico aquí referido es el capitalismo. El capitalismo es un orden social que, aunque esta en constante cambio, perece tener dirección, un principio rector de movimiento, una lógica, esta es: el impulso por prosperar, por ganar dinero, por acumular capital. Nunca ha existido un mecanismo social para el progreso económico como el de la acumulación capitalista; las condiciones materiales han mejorado firme y marcadamente en aquellas áreas en las que el sistema ha florecido. Por otro lado, es importante distinguir claramente las diferencias entre el sistema capitalista y el sistema de mercado: el mercado es la forma mediante la cual opera el capitalismo. En palabras del mismo Heilbroner: “El capitalismo es una entidad mucho más grande y compleja que el sistema de mercado… El mercado es el medio de unión y coordinación del todo… El mercado son los ductos por donde fluyen las energías del sistema.” (Heilbroner, Robert: 1997, 33-45;114-115)

El modelo económico administra recursos. El modelo económico refiere a los medios de la sociedad. El modelo económico tiene su propia lógica: la lógica del bienestar individual.

El elemento económico: El espíritu “capitalista”.

En una síntesis sobre el concepto webereano de espíritu capitalista, Joaquin Abellán escribe:

“El <<espíritu>> es, por tanto, una actitud, un habitus, es decir una manifestación psíquica del individuo que se manifiesta en sus pautas de comportamiento, en los criterios con los que organiza su vida. El espíritu es independiente de las ideas, por una parte, y de las instituciones o sistemas en las que se desenvuelve la acción del individuo, por otra. El espíritu capitalista en concreto es esa actitud o mentalidad respecto a la actividad económica caracterizada por aspirar a ganar dinero como un fin en sí mismo.” (Weber, Max: 2001, 18)

Weber se da cuenta de que para el hombre con espíritu capitalista ganar dinero se convierte un deber moral. Además, Weber destaca la independencia de este espíritu respecto a los sistemas en los que se desenvuelve. El individuo con “espíritu capitalista” actúa conforme a una lógica que corresponde a un modelo económico determinado —el capitalismo— y no a un modelo político —la democracia—.

Corrupción, ausencia de virtud y transformación del sistema.

Dice Bobbio: 

“El principio de la democracia es la libertad, pero es una libertad que rápidamente se convierte en licencia por falta de frenos morales y políticos cual es la característica del hombre democrático, por el impulso del deseo desmedido de satisfacer necesidades superfluas por encima de las necesidades básicas, por falta de respeto de las leyes y la condescendencia general a la subversión de toda autoridad…” (Bobbio, Norberto: 1989, 197)

Un modelo político se corrompe cuando sus individuos o sus instituciones lo hacen. Un modelo político con individuos que actúan bajo una lógica económica y no bajo una lógica política es un modelo corrupto. La corrupción es la negación o ausencia de virtud. Existen autores que defienden que ciertos grados de corrupción —corrupción funcional o positiva— son manejables e incluso saludables para el funcionamiento de los modelos políticos; sin embargo, superar estos límites de corrupción resulta en algo más que un simple modelo disfuncional, resulta en la mutación de ese modelo a otro que, si bien, utiliza los mismos principios de funcionamiento, altera sus fines e impide al sistema llevar a cabo los objetivos para los que fue pensado. Un planteamiento similar es presentado por Norberto Bobbio en su obra “El futuro de la democracia” al hablar sobre las transformaciones de la democracia.

Índice de Percepción de Corrupción en México.

En el Índice de Percepción de Corrupción de 2017, México se percibe como el país más corrupto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con una calificación de 35 puntos. Si el país mantiene esta tendencia, misma que se ha mantenido las últimas dos décadas, se estima que México tardará aproximadamente 40 años en dejar el último lugar del grupo compuesto por los países de la OCDE. Los índices de corrupción permiten conocer el estatus de cierto país o región, además de que permiten analizar los datos y definir los avances y los retrocesos. 

La mayoría de los países latinoamericanos han subido de posición en cuanto a la percepción de menos corruptos. Sin embargo, México pasó del lugar 72 al 95 en tan solo 7 años. Un análisis histórico de China, India y Brasil muestra que han aumentado su calificación entre 11 y 16 puntos porcentuales en este rubro. Estos datos son importantes ya que estos países son los principales competidores económicos del país y una mejoría o un detrimento importante en los indicadores de corrupción incide directamente en variables económicas tales como la Inversión Extrajera Directa (IED).

El problema en México se considera que es de carácter sistémico, ya que se realizó un análisis comparado en las instituciones y todas por igual arrojaban un nivel alto de percepción de corrupción. En otras democracias el problema se centra solamente en algunas de sus instituciones, pero en el caso de México es de manera general, por lo que se complica la gobernabilidad del país ya que le resta legitimidad a las decisiones del gobierno. Es por esto que no existe credibilidad por parte de la ciudadanía respecto al sistema de justicia en el país. Reducir la corrupción es la fórmula idónea para lograr una sociedad justa y equitativa, además de lograr el fortalecimiento de iniciativas de desarrollo, la promoción de derechos humanos y erradicación de la pobreza global.

El aumento de corrupción es una de las principales preocupaciones de la población, en la Ciudad de México es la entidad federativa donde el 95.1% de sus habitantes consideran que las prácticas de corrupción son frecuentes o muy frecuentes. Entre el 2004 y 2016 el presupuesto destinado a las instituciones encargadas del combate a la corrupción e impunidad como son el IFAI, INAI, ASF, SFP y PGR ha incrementado un 94%, desafortunadamente la percepción de la corrupción y la impunidad también van en aumento. 

En México… 

  • 51% ha tenido que pagar un “soborno” para tener acceso a un servicio público.
  • 6 de cada 10 personas consideran que la corrupción aumentó. 
  • 6 de cada 10 personas consideran que los policías y políticos son, en su mayoría, los más corruptos. 
  • 6 de cada 10 personas consideran que los administradores del país no toman las medidas necesarias para combatir la corrupción. 
  • La mitad de los mexicanos ha pagado un “soborno” para tener acceso a un servicio público, como son a policías, trámites de documentos, tribunales del sistema judicial, etcétera. 
  • 1 de cada 10 personas denuncian un acto de corrupción y 3 de cada 10 personas que denuncian sufren represalias. 
  • 7 de cada 10 personas están dispuestas a incentivar las acciones anti corrupción.

CONCLUSIONES

El fenómeno de la corrupción es un tema importante a estudiar, debatir y corregir. No es fortuito que en un país como México se haya dado alternancia política cuando los indices de percepción de corrupción están por los cielos al mismo tiempo que el partido en el poder pareciera haber tenido en todo momento como emblema distintivo un actuar político amañado y corrupto; así como no es fortuito que el discurso de la oposición, también en todo momento, haya estado enfocado en señalar las injusticias sociales, políticas y económicas generadas a raíz de la corrupción percibida en el comportamiento de la clase política. Sin embargo, a nadie le queda duda de que la corrupción no se limita a la clase política, que es visible tanto en instituciones como en los propios ciudadanos y que la corrupcion trasciende ideologías, posturas políticas, partidistas, etc. El tema son las injusticias, la desigualdad, la falta de oportunidades, la pobreza…no es posible que un estado democrático moderno se muestre incapaz de garantizar las condiciones necesarias suficientes para el pleno desarrollo de la mayoría de sus ciudadanos así como no puede ser posible que en el discurso político se atribuyan todos estos efectos, o casi la totalidad de ellos, al fenómeno de corrupción. Pero, si para que la comunidad democrática moderna consiga el bien común es fundamental el comportamiento ético en los individuos o instituciones que la integran, entonces cuando los individuos que la componen actúan bajo una lógica económica que busca el bienestar particular sobre el bienestar general el sistema no solo se corrompe sino que se modifica y se transforma. De tal forma que…

¿Si no es democracia, entonces qué es?

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

Báez, Carlos. 2012. “La corrupción funcional o positiva”. Acento, 8 de agosto, sección Política.

“Bobbio, Norberto: (1986), El futuro de la democracia. Fondo de Cultura Económica.”

“Bobbio, Norberto: (1989), Estado, gobierno y sociedad. Por una teoría general de la política. Fondo de Cultura Económica.”

“Boeri, Marcelo: (2003), Los estoicos antiguos. Editorial Universitaria.”

“Bolivar, Rosendo: (2013), Alternancia política y transición a la democracia en México. Revista Legislativa de Estudios Sociales y de Opinión Pública.”

“Casar, María: (2016), Anatomía de la corrupción. Mexicanos contra la corrupción y la impunidad.”

“Dawson, Christopher: (2010), La religión y el origen de la cultura Occidental. Encuentro.”

“Heilbroner, Robert: (1997), Capitalismo en el siglo XXI. Editorial Patria-Nueva Imagen.”

“Instituto Nacional Electoral, INE: (2018), Numeralia No. 16 del Proceso Electoral 2017-2018. Instituto Nacional Electoral.”

“ITAM, Departamento de Estudios Generales: (2007), Grecia. Instituto Tecnológico Autónomo de México.”

“ITAM, Departamento de Estudios Generales: (2007), Introducción. Instituto Tecnológico Autónomo de México.” 

Martínez, León. 2017. “7 datos sobre la corrupción en México”. El economista, 14 de octubre, sección Rendición de Cuentas.

“Transparencia Internacional: (2017), Las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe. Barómetro Global de la Corrupción. Transparencia Internacional”

“Weber, Max: (2001), La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza Editorial.”

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