Lo cierto es que me hubiera gustado vivir en una época sin prisas. Sin internet, sin Facebook. Me hubiera gustado poder ir a tomar un café o ir a fumar un cigarrillo en algún restaurante sin lujo, perdido en la ciudad, pedirle al cancionero una melodía de tango y perderme en mis pensamientos mientras en algún rincón del sitio se aman los dos empedernidos.
Imagino mi vida pasando sin la necesidad de competir. Que desagradable debe ser que el motivo de tu progreso este en función de alguien más. ¿Acaso no es más bello ser tú quien impulse al otro? ¿Qué tanto podríamos lograr tú y yo juntos?
La vida se va.
Que las palabras no te engañen, no se trata de la huida; se trata del reencuentro. Mi familia, mi ciudad, mi gente, mi comida, mis vicios, mis amores, mi música, mi mundo…nuestra familia, nuestra, ciudad, nuestra gente, nuestra comida, nuestros vicios…a eso me refiero.
No te pierdas, no me pierdas. Estoy aquí. Ven. Encuéntrame.



Interesante, hay que vivir de acuerdo al momento que nos toca vivir, sin añoranzas pero con enseñanzas del pasado.
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